También

Propagar suculentas por injerto


Propagar suculentas por injerto:




Algunas suculentas tienen un desarrollo muy lento y atrofiado, algunas incluso no logran sobrevivir por sí mismas porque carecen de clorofila; En estos casos, es muy útil injertar las suculentas débiles en otras suculentas más vigorosas, menos delicadas o de crecimiento más rápido.
Este tipo de práctica se lleva a cabo con éxito, especialmente en cactus; las plantas vigorosas se eligen como portainjertos, como la echinopsis, el mirtillocactus o varios tipos de cereus; en estos se encuentran injertados ariocarpus, gymnocactus u otras especies de difícil cultivo.
El mejor momento es la primavera o principios del verano, porque las plantas deben estar en pleno crecimiento vegetativo para ser injertadas con éxito.
Elegimos el portainjerto de la planta sano y bien desarrollado, y lo entendemos con una cuchilla limpia y muy afilada, en el centro del cactus notaremos un paquete de tejido más claro y carnoso, es en esa porción de tejido que vamos a injertar nuestro vástago.
Tomamos la pinta pequeña y con poco desarrollo y la cortamos, siempre con una cuchilla bien afilada, para obtener la parte más bella, generalmente el ápice.
Si, mientras tanto, el portainjerto se ha secado, cortaremos una fina rodaja de tela, para exponer la parte más húmeda y fresca, a cuyo contacto aplicaremos nuestro vástago, que también está muy húmedo; teniendo cuidado de hacer coincidir las áreas centrales del cactus lo más cerca posible entre sí.
Aseguramos el vástago al portainjerto con la ayuda de bandas de goma, o con rafia o cinta adhesiva, para que durante los primeros días las dos plantas permanezcan en perfecto contacto.
Colocamos nuestra planta injertada en un lugar cálido, bien ventilado y sombreado, lejos de la luz solar directa.